¿Quién controla al alcalde?
Últimamente, el Alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, ha desistido de dos importantes concesiones que todos consideramos necesarias para mejorar el sistema del transporte, nos referimos a las revisiones técnicas vehiculares y a la vía expresa del paseo de La República., perjudicando su atraso a la ciudad de Lima y a sus ciudadanos.
“…Tenemos así una autoridad que se beneficia del aumento del presupuesto público, que hace obras con hábiles criterios políticos, pero sin seguir un plan de desarrollo metropolitano; que no participa en las sesiones del concejo, donde no se dan debates sobre temas relevantes, que no rinde cuentas ni debate con nadie. Estamos advertidos”, opina el economista Martín Tanaka en su artículo que reproducimos a continuación, publicado en Perú 21 el mes pasado.
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| ¿Quién controla al alcalde de Lima? | ||
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los problemas relacionados con las fallidas revisiones técnicas vehiculares nos llevan a una reflexión sobre la institucionalidad municipal, particularmente en Lima. Cuando el Poder Ejecutivo en el ámbito nacional comete un error, el primero que le debe pedir explicaciones es el Congreso de la República, institución que cumple con roles de control y fiscalización a ese poder del Estado. Dentro del Congreso existe un primer control asociado a la bancada gobiernista: en tanto existen tendencias y facciones, por lo menos algunos serán críticos de los errores del Ejecutivo y demandarán explicaciones. Pero el control más exigente vendrá, sin duda, de las fuerzas de oposición. En el ámbito municipal, cuando un alcalde toma decisiones polémicas o comete errores, la institución que debería fiscalizar y exigir cuentas es el concejo municipal, que supuestamente representa a los ciudadanos de Lima. Como es obvio, el Concejo de Lima no está cumpliendo esa función. ¿Por qué? Hay dos tipos de problemas: de un lado, tenemos una legislación que tiende a darle mucho poder al alcalde y relega al Concejo a un papel secundario; además, la ley establece que el grupo político que gana la alcaldía cuenta automáticamente con mayoría, lo que desincentiva en general la búsqueda de acuerdos políticos y debilita en extremo a la oposición. De otro lado, está la debilidad de todos los partidos. Solidaridad Nacional es un partido estrictamente personalista, en el cual el poder de Luis Castañeda no cuenta con ningún contrapeso, que se estructura básicamente en torno a la lealtad con el líder. Así, de 39 regidores, hay 21 incondicionales de Solidaridad Nacional, que no tienen iniciativa propia y que básicamente siguen al alcalde y a su pequeño núcleo central. Luego tenemos seis regidores de Restauración Nacional, partido que en la práctica parece que dejó ya de existir, confirmando los límites de los partidos armados a última hora para participar en elecciones; tenemos luego cinco del Apra, que parecen haberse sumado a la mayoría. El resto confirma la fragmentación política y falta de orientación de sus partidos: tres de Somos Perú, dos de UPP, uno del PNP y uno de Sí Cumple. ¿Cuál es la posición oficial de estos partidos respecto a la gestión del alcalde Castañeda? ¿Cuáles sus alternativas? En este panorama, apenas un par de regidores pueden ser identificados como cumpliendo un papel de oposición y fiscalización. Tenemos así una autoridad que se beneficia del aumento del presupuesto público, que hace obras con hábiles criterios políticos, pero sin seguir un plan de desarrollo metropolitano; que no participa en las sesiones del concejo, donde no se dan debates sobre temas relevantes, que no rinde cuentas ni debate con nadie. Estamos advertidos. |
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